Muchas veces nos han preguntado qué es lo que más nos ha gustado de nuestro viaje por el Sudeste Asiático. Pregunta que se repite luego de finalizar cada viaje y que no nos gusta responder. Es como la pregunta “¿qué lugar del mundo les gustó más?”. Nos resulta un tanto injusto con el resto de los lugares. La belleza de un lugar tiene tantas acepciones como personas hay en el Mundo.

Entonces, para no ser descortés, respondemos con las características que hemos encontrado en cada uno de los lugares. Así es que cuando hablamos de Vietnam, lo que decimos, es que la sensación que hemos experimentado es la de habernos metido en la vida del vietnamita, por casi dos semanas, sentimos que éramos uno más de ellos. No tenés opción, o te dejás llevar por ese caos organizado, o la pasas mal. Fuimos a los mercados que ellos van, paseamos por los lugares que ellos pasean y nos alimentamos con la comida que ellos consumen diariamente. Buena parte de esta sensación nos la introdujo el Delta Mekong. Allí es donde exploramos a flor de piel lo que es y lo que ha sido (porque en ese lugar parece no pasar el tiempo) la forma de subsistencia del Vietnamita.

Ramificación de los brazos del Delta del Mekong desde el aire

Casi 4900km de largo a través de 6 países desde la cumbre del Himalaya hasta Vietnam,  convierten al río Mekong en el 8vo río mas largo del mundo, y sin dudas el más mítico del sudeste. La importancia del río para el comercio entre China, Birmania, Laos, Tailandia, Camboya y Vietnam, es y ha sido incalculable. Toda esa mística parece explotar en los barcos con ojos de Dragones que circulan y circulan de un lado a otro por los 9 brazos que depositan al río en el Mar de la China Meridional. Estos nueve brazos, le dan el nombre en Vietnam de río de Cuu Long, Río de los 9 Dragones.

A poco más de dos horas desde la ciudad de Ho Chi Minh, centro económico del país, al Delta Mekong se puede llegar por transporte público si tenés más tiempo y menos presupuesto, o caso contrario, contratar un tour que podrá ser grupal o personalizado, tal como hicimos nosotros. Más de una vez les hemos comentado que en determinado lugares del mundo que son tan remotos desde Argentina, al viajar con Cata y Sofi preferimos gastar algo más de dinero, pero contratar tours con agencias serias y de reconocida trayectoria. Así fue que llegamos a Image Travel, una agencia Vietnamita, con origen francesa, quienes nos invitaron a conocer el Delta y junto a ellos, entender un poco más la vida vietnamita.

Las primeras embarcaciones que nos cruzamos ni bien nos embarcamos en el Delta

No teníamos muy en claro qué esperar del lugar. Nuestra referencia más cercana en Argentina es el Delta del Río Paraná, en Tigre, localidad de la provincia de Buenos Aires. Luego nos daríamos cuenta, que poco tiene que ver el Delta Mekong con el Delta del Río Paraná. Lo primero que nos sorprendió fue que todos los barcos que circulaban tenían en su proa dibujados ojos de Dragón. Al preguntar fue que nos enteramos del nombre que toma el río Cuu Long en esta desembocadura, por sus nueve brazos y que los barcos tengan los ojos de dragón, es una especie de tributo a esa parte del río.

Los ojos de dragón, característico en la proa de todas las embarcaciones, en honor al nombre Cuu Long que toma el río en esta desembocadura

Estas primeras horas en el delta, fueron de absoluta exploración, que los ojos de dragón, que los barcos cargados a un nivel que no se puede entender como siguen flotando, que los barcos anclados con familias enteras viviendo en ellos, que los cercos armados en medio del agua para la cría de pescados y así seguíamos mirando en todas las direcciones con el afán de registrar en nuestras retinas todo lo que más pudiéramos. Por suerte con nosotros viajaba Gastón de Image Travel, que al hablar en Español, nos hacía mucho más sencilla toda esta exploración.

Las embarcaciones tienen innumerables utilidades, entre ellas, se utilizan como vivienda para muchas de las familias de la región.

Si hubiera arriesgado sobre que se vivía en esta zona antes de ir, quizás habría dicho del turismo. Nada más lejos de esto. Si bien hay turismo, también hay una increíble cantidad de industrias que han crecido en base a las bondades del Río, y que en definitiva son la base de la subsistencia de toda esta zona.

Así es que conocimos las industrias que acá han crecido a la vera del río. Visitamos fábricas de ladrillos que se generan con los sedimentos del río, y se cocinan con los desechos del arroz. Industrias alimenticias y de decoración a base de coco (se conoce a esta provincia, Ben Tre, como la capital del coco). Industria de colchones totalmente manuales que se hacen en base a los hilos de los árboles de bambú. También hemos visto mucho en torno a la industria de la pesca, y mucho cultivo de frutas y verduras que crecen por todas partes casi sin cuidado del hombre. Conocimos otra forma de hacer miel, más allá de la utilización de abejas, en base a la fruta “ojo de dragón” (el dragón presente en todas partes) que es una miel natural que nada tiene para envidiarle a la que todos conocemos. Y finalmente claro, la industria turística también cumple un rol importante para la zona.

Cata y Sofi jugando con el desperdicio que surge de la industria del arroz, que se utiliza para la combustión en la cocción de ladrillos

Todas estas industrias, las atraviesa un hilo común, el Río. Sin él, ninguna de estas industrias, ni la forma de vida que aquí se desarrolla se podría dar. El río da las condiciones necesarias para que la comunidad no tenga que preocuparse por la subsistencia, y hasta haga un medio de vida de él. Se dice que existe una diferencia muy marcada entre el Vietnamita del Norte y el Vietnamita del Sur. Estos últimos son mucho más despreocupados por la acumulación en cualquiera de sus acepciones y que viven y disfrutan mucho más el día a día. Esto tiene su justificación, en que no les preocupa que en el futuro pueda haber crisis, ya que todo lo que necesitan para subsistir, se los da el río. Con el solo hecho de salir a caminar, podrán recolectar frutas y verduras para alimentarse.

Para adentrarnos en lo profundo del Delta Mekong, la mejor manera que encontramos, fue a través de pequeñas embarcaciones típicas de la zona, que se meten por diminutos canales flanqueados de mucha vegetación y casas de lugareños. No es extraño en el Delta cruzar embarcaciones que sirven de vivienda, ya que muchos de sus pobladores viven en el agua. Navegamos por horas estos canales, y no dejamos ni un minuto de asombrarnos. La sensación era que podíamos navegar por varias horas más y no dejaríamos de contemplar todo lo que a nuestro alrededor sucedía.  

La mejor manera de recorrer los pequeños canales del Delta, es a través de estas pequeñas embarcaciones.

Párrafo aparte para la gastronomía del lugar. En Vietnam jamás traerán un plato por persona al mismo momento. Una mesa se compone de muchos muchos platos diferentes, siempre a base de verduras, pescados, cerdo y muchas hojas verdes, para que todos a la vez puedan comer de todo lo que hay en la mesa. Exquisita la gastronomía del país y del Mekong en particular. Su plato típico es el pescado oreja de elefante, que se trae entero a la mesa y uno lo va despedazando a medida que se arma sus rols con hojas verdes, ananá y salsa de pescado. Una auténtica delicia la cocina vietnamita. A lo único que no pudimos acostumbrarnos, fue a sus desayunos de sopa con verduras y carnes, ya que nos parecían un poco excesivo para la hora.

Cata degustando frutas típicas de la zona, claves en la gastronomía vietnamita

Tuvimos la oportunidad de probar muchísimas frutas que no conocíamos, y que en el delta crecen en cualquier parte ya que es la zona frutícola más grande del país. Así probamos rambután, durio, ojo de dragón, pumarosa, y la exuberante Juka (en inglés Jackfuit), que muchos dicen es la fruta más grande del mundo. Solo un fruto puede llegar a pesar más de 5kg.

Para completar el tour gastronómico, en la casa rural, Gite Nam Hien, en la que nos hemos alojado gracias a Image Travel, nos han enseñado a cocinar los típicos springs rolls fritos, deliciosos a cualquier momento del día.

Desde el aire, el Mekong no parece otra cosa que una acumulación de árboles que se superponen unos con otros, solo interrumpidos por brazos de agua marrón que de vez en cuando se vuelven a dividir. Pero cuando haces zoom, y te metés en su vida te sorprende. Incontables callecitas de metro y medio de ancho, son testigo de un incansable pasar de motos y bicicletas (no podrían allí circular autos) que van y vienen entre casas, mercados y trabajo.

Desde el aire, solo se ve un bloque de vegetación y agua

Si por algo se caracteriza la gente que habita el Mekong, es por su amabilidad. Pareciera que todo lo que hacen es para hacerte sentir bienvenido en su tierra, aman sus frutas, y sus ríos y cada una de esas cosas te la hacen saber. No entienden mucho del inglés, pero solo con gestos y una sonrisa bien marcada, te hacen saber que están felices que conozcamos sus ricas tierras. En el mercado de Cho Lach, principal ciudad de la zona, hemos tratado de hablar con varios puesteros, y todos quisieron obsequiarnos algo para probar. En el mercado encontrarás desde patos y peces vivos, ranas atadas para que no escapen, hasta verduras, enchufes, y muchas moscas que merodean cualquier carne fresca. Esta es la magia del Mekong, este mercado no es para turistas, es para ellos, y vos te metés en medio de su vida, de esa manera tratás entender un poco más la cultura de su país. A estos lugares no se llega fácilmente, y ahí es donde agradecemos haber conocido el lugar de la mano de Image travel.

El mercado de Cho Lach es un punto de encuentro para los Vietnamitas en busca de alimentos
En el mercado se encuentra de todo. Frutas, Verduras, Carnes (de cualquier tipo) y hasta animales y pescados vivos.

Dos fueron los días que pasamos por estas tierras, parecieron 10, y nos hubiera encantado haber pasado unos cuantos más, porque no hay manera de no enamorarte de todos los pasadillos que te vas encontrando, de sus olores, de su gente, y de sus colores. Partimos de retorno a Ho Chi Minh, con la alegría de haber visitado un lugar único en el mundo.

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