Advertencia!
Advertencia de inicio! Si estás leyendo post en relación a Halong Bay en diferentes Blogs, puede que te hayas encontrado con muchas malas experiencias y hasta estafas. Bueno, en este post no. Si bien te contaremos algunas cosas que nos llamaron la atención y hasta que no nos gustaron del lugar, nuestra experiencia en Halong Bay con niños fue espectacular y volveríamos una y otra vez a este lugar.
Halong Bay es un imán para todos los viajeros que andan recorriendo el norte de Vietnam. Sería como pasear por París y no ir a ver la Torre Eiffel. Declarada como una de las nuevas 7 maravillas naturales del mundo, sería un pecado no recorrer esas aguas color esmeralda interrumpidas a cada paso por montañas que se levantan con tupida vegetación verde conformando un paisaje único en el mundo.

Hanoi a Halong Bay
Llegar a este lugar puede tomar muchas formas, la más económica sin dudas es hacerlo en transporte público. Otra opción es contratar una excursión que te busque en el hotel de Hanoi y te devuelva a ese mismo lugar luego de 2 o 3 días. El tiempo de viaje hasta la bahía de Halong desde Hanoi son aproximadamente 4 a 5hs si te decides por transporte público, mientras que te llevará 3hs si vas en auto o mini bus.
Como saben, nosotros en este tipo de excursiones largas, tratamos de realizarlas con empresas que nos inspiran seguridad y confianza. Son esos momentos del viaje donde no queremos arriesgar, sobre todo por que vamos con los tesoros más preciados de nuestras vidas. Cata y Sofi. Así fue que dimos con Images Travel para ir a recorrer este increíble lugar.

Casi al amanecer, el mini bus ya nos esperaba en lo que sería nuestro hotel en Hanoi al regreso de la excursión. Al encuentro llegamos tarde, porque veníamos de otro hotel en las afueras de Hanoi, donde habíamos pasado algunas horas desde nuestro arribo a la ciudad en la madrugada. De todas maneras, no nos importaba mucho, porque nos estábamos yendo a una de las maravillas naturales del mundo y el nivel de excitación estaba por las nubes. Aunque claro, tampoco podemos negar que haber arrancado el día a las 4am con dos nenas chiquitas, no nos resultaba del todo divertido.

Mira también: Vietnam auténtico: Delta del Mekong en 2 días
3 hs de viaje por rutas súper transitadas, muchos campos de arroz que nos lamentamos de no poder fotografiar como se debía, y motos hasta el cansancio, se repetían en un camino que pocas veces (o ninguna) creíamos que íbamos a recorrer.
Una llegada inesperada
La llegada no fue tal como lo creíamos. Ningún puerto, aunque sí lo hay, ningún barco, aunque los hay por doquier y ningún guía que nos esperara, aunque desbordan los contingentes de turistas. Lo que nos tocó a nosotros luego de dejar a un par de turistas en el puerto principal, fue seguir hasta un extremo de la bahía, rocoso, e ir al encuentro de una lancha rápida muy chiquita que nada tenía que ver con la excursión que pensábamos. Nadie dijo nada, aunque a todos nos llamó la atención comenzar la excursión como polizones que buscan atravesar una frontera de manera clandestina. Pero nos subimos, nos pusimos los chalecos salvavidas y empezamos a contemplar lo que vendría.
20 minutos de salto tras salto en la lancha, un cielo gris permanente, y el primer encuentro con los imponentes islotes que se levantan desde las entrañas del mar, en una demostración del poder que tiene la naturaleza para crear belleza donde se le cante la gana. Nosotros, asombrados, solo podemos contemplar, admirar, y agradecer vaya a saber uno a quién, de poder estar ahí los 4.

Sinceramente resulta imposible explicar la creación de este fenómeno único de 3.000 islotes inhabitados de roca kárstica que se levantan incansablemente una al lado de otra, llenos de espesa vegetación verde que no llega a impactar como debiera culpa del sol que evidentemente no atiende en esta zona, producto de las permanentes rebeliones de nubes que aquí se producen.
Llegamos a nuestra embarcación, el Legend Lan Ha, que tiene mejor nombre que pinta, pero con todos las comodidades necesarias para estar con las nenas. Un camarote amplio y limpio con vistas al Lan Ha y por ende a todas esas montañas que no hay posibilidad que te canses de ver.

Nos acomodamos, y una vez más la gastronomía atravesó nuestro viaje por el Sudeste. Abundancia de mariscos y pescados en las variantes que te imagines. Nos sentamos en una de las dos mesas destinadas para el contingente. Aquí nos dimos cuenta lo que es para otras personas que no viajan con niños compartir una excursión con una familia. Había dos mesas de 10 lugares cada una, el contingente total eran 14 personas (en su mayoría franceses). Las 10 que no éramos nosotros se alojaron en una de las mesas, dejándonos a nosotros 4 en la otra mesa para que profundicemos nuestros lazos familiares.

Tan entendible como inexplicable la poca integración que hay entre familias y otro esquema de viajeros. La explicación a esto no radica en la discriminación, sino que en determinados lugares del mundo, los viajeros no están acostumbrados a encontrarse con familias viajeras, y posiblemente no terminan de encontrar el mecanismo de inclusión o acercamiento. Obvio Sofi Jr. entiende esto a la perfección y ella sola se las ingenia para que la integración se de y a la noche terminamos cenando y conversando todos muy amigablemente de la vida y los viajes. Si de socializar se trata, siempre la enana será quién se ocupe.

Lo que pasó en el kayak, queda en el kayak (y en este post)
“No se si lo van a poder hacer” dijo el guía. Fue lo que necesitábamos para desafiarnos y saber qué queríamos subirnos al kayak con Cata como sea, siempre que fuera seguro, claro. Lo que no sabíamos era qué podría dejarnos al borde del divorcio (un riesgo no contemplado antes de empezar).

Sobre las aguas color esmeralda del Golfo de Tonkin, nos subimos en un kayak Cata y Sofi en la parte de adelante, y yo, Pablo en la parte trasera. La Enana por su parte, ocupó la parte de adelante del bote que conducía el guía.
Coordinar el remo con Sofía, resultó más difícil que para los Vietnamitas ganarle la guerra a los Yankies. En los primeros 20 minutos, no metimos un remo coordinado y el bote iba como podía sufriendo nuestro maltrato de conducción. Desde ya que para mi la responsabilidad era íntegramente de Sofía, mientras que para ella, quién no sabía nada de remo era yo. La vida misma.
Para profundizar un poco el brete en el que estábamos metido, el Guía nos incitó a meternos en una cueva, por debajo de la montaña, donde la única señalización que teníamos era un cartel gigante en la entrada que anunciaba “DANGER”. Y hacia allá fuimos.

No contábamos con dos ingredientes en nuestra excursión: la corriente y poca profundidad que el agua que tenía. El kayak se encallaba una y otra vez con las piedras de la montaña. Cuando lográbamos desencallarnos, el kayak retrocedía consecuencia de la corriente que iba en contra de nuestra dirección, hasta hacernos chocar contra las paredes de un túnel totalmente oscuro.
Así, una y otra vez, a medida que la voz y el temor de Sofía iban en incremento por el riesgo que allí nos agarrara un Tifón (?), culpándome a mí y al Guía de la situación. Mientras aunque cueste creerlo, Catalina dormía entre las piernas de Sofía dentro de un bote que chocaba contra cualquier piedra que encontraba,

“Me cansé” le dije a Sofía. Bajé del bote y con el agua a la pantorrilla (sí, esa era la profundidad del agua dentro del oscuro túnel), agarre la embarcación y la arrastré hasta destrabarla y que podamos seguir remando. Es verdad que tuve que repetir esta acción 3 o 4 veces, porque nos volvíamos a encajar, pero resultó, y en algunos minutos pudimos ver la luz al final del túnel, literal.
Al final, todo tiene su recompensa
Cuando salimos del túnel del terror y donde casi queda nuestra relación, nos dimos cuenta que valía la pena todo el esfuerzo y el riesgo que tomamos. Una olla de agua de dos kilómetros de diámetro color esmeralda. Rodeada de increíbles islotes de piedra recubiertas de espesa vegetación, te invitaban a largar los remos y solo disfrutar del momento, la belleza y la tranquilidad. La situación únicamente era interrumpida por las indicaciones de Sofi Jr. hacia el resto de los botes ya mimetizada en guía de la excursión.
A partir de allí, habiendo superado el momento de tensión y eludido el fin de nuestra relación, nos convertimos en los mejores y más experimentados remeros de todo Halong Bay. La fuerza de Sofía remando y mi muñeca para eludir cuanto obstáculo y corriente tuviéramos por delante, nos convirtió en el bote que abría el camino para quienes venían detrás.
Retomamos el camino turístico sin “dangers” a la vista, y nos seguimos deslumbrando de estar allí. El paseo se extendió por un par de horas, hasta retornar al punto de origen, agarrar nuevamente la barcaza que nos llevó hasta allí y retornar finalmente al Legend Lan Ha. Se preguntarán por Cata, bueno, recién se despertó en el momento que bajamos del Kayak.

La joya está en peligro!
Declarada Patrimonio de la Humanidad en dos ocasiones (1994 y 2000) y una de las siete maravillas naturales del mundo moderno en 2011, lo que menos esperábamos era una población que cuidara la Bahía como su casa. No solo que eso no es así, sino que es todo lo contrario. Son los lugareños y pesqueros los principales agentes contaminadores del lugar.

Plásticos, nylon, desechos de comida, aceites de barcos, maderas, zapatillas, y cualquier otro residuo que te puedas imaginar, lo encontrás en Halong Bay. Cuesta creer la tan poca concientización sobre el lugar y el impacto ambiental. Era navegar y atravesar constelaciones eternas de espuma amarilla y marrón producto de los aceites y líquidos mezclados con la basura que se acumulaba en el lugar.
El descuido es tan absurdo que por momento somos los viajeros los que nos quedamos perplejos sobre las acciones de los propios Vietnamitas. El Guía de la excursión nos quería mostrar “la forma de pescar en la zona”. Tendió una red en el camino a una de las excursiones que realizamos, para luego recogerla a nuestra vuelta. Al levantar la red, enganchó todo tipo de peces ante el espanto de todos nosotros, principalmente la Enana. El hecho no era sorprendernos por la pesca, sino que no tenía ningún sentido hacer sufrir a esos peces con el solo objetivo de mostrarle a los turistas como se pesca.

El impacto de este nivel de contaminación, más la afluencia de turistas que se cuentan de a millones por año, producen día a día daños irreparables de una de las joyas que tenemos en nuestro planeta.
Todo concluye al fin
Siempre nos quedamos con ganas de algo más. Será un síndrome? yo creo que sí. Ya camino a Hanoi, volvemos con Sofía en el minibus con un silencio cómplice, donde cada uno sabe lo que el otro está pensando. En realidad, lo que hacemos es procesar lo que vivimos. Esa es la manera en que nosotros tatuamos la experiencia en nuestros recuerdos. Entre los pensamientos se entremezclan la felicidad por haber estado allí, jamás nos acostumbraremos a conocer lugares increíbles, y la preocupación por la falta de cuidado que tenemos sobre nuestro planeta.

También pensamos que una vez más sorteamos los peligros y riesgos que otros viajeros han sufrido y no lo hicimos por suerte, sino por saber a quién contratar para resguardarnos los 4, principalmente a Cata y a la Enana. Images Travel nos cumplió en cada una de las cosas que se comprometió.
Qué responsabilidad nos cabe, nos preguntamos con Sofía en Hanoi cenando por la noche. La respuesta no la tenemos, la estamos buscando, no solo para Halong Bay, sino para la preservación de todo el medio ambiente. Cata y la Enana serán quienes en un futuro nos cuenten si Halong Bay será lo que fue o un nuevo basural del mundo. Allí podremos concluir si nuestra generación hizo algo por este mundo.
Enlaces de interés
https://elmundoesellimite.com/vietnam-autentico-delta-del-mekong-en-2-dias/


Hola,
He oído hablar tan bien de este lugar que no me imaginaba que había por ahí estafas al respecto.
En fin…me alegra leer que tuvisteis una experiencia positiva y es una verdadera lástima que nos estemos cargando todas las bellezas de la naturaleza por culpa de la contaminación…
Un abrazo
Sí! lamentablemente parece ser mas habitual de lo imaginado, pero cuando se toman los recaudos suficientes no pasa nada. Muchas gracias por comentar
Creo que si viajamos con nuestro hijos es mejor contratar este tipo de excursiones con empresas que tengan buenas críticas. Para nosotros es fundamental. Muy bueno tu artículo sobre Halong Bay con niños, me lo guardo para el día que viajemos a Vietnam. Por cierto, que pena ver tanta suciedad….con lo bonito que es.
Totalmente de acuerdo. Para nosotros minimizar los riesgos cuando viajamos con las nenas es clave, y por eso nos tomamos el tiempo necesario para seleccionar con quién contrataremos este tipo de excursiones
Gracias por comentar
me interesa, mil, se lo he pasado a mi mujer, por que nosotros vamos a Vietnam en breve y aunque es sin niños nos sirve mucho tu post
Lo que necesiten para planificar el viaje nos avisan sin ningún problema! No se van a arrepentir en nada! es increíble!
Pues está bien que lo aclares sobre las estafas, porque habíamos escuchado muchas cosas al respecto. Gracias por la información que nos dais Para todo. Ya se ve que se puede viajar con niños a cualquier parte del mundo!!
Sin dudas que se puede viajar con niños donde sea. Solo hay que tomar los recaudos necesarios, y todo irá bien! El tema de la estafas en halong bay hay que estar muy atentos para no caer en ellas!
Algo habíamos leído sobre estafas y malas experiencias, esta bien que lo aclares. Pero como bien dices, es importante hacer este tipo de excursiones con gente de confianza, a nosotros nos paso con la excursión al desierto en Marruecos, donde hasta que no encontramos la mejor opción no la hicimos. Tienes mucha razón con el tema de la integración de las familias en depende que grupos, pero también es cierto que los peques abren muchas puertas a la socialización. Me alegro que la relación se mantenga intacta, son cosas que pueden pasar jeje Increíble lugar, increíbles imágenes. 🙂
Claro! siempre que se hagan excursiones largas, que no te den tiempo de reacción en medio de la misma, es importante contratar con agencias serias. Los peques sin dudas abren muchísimas puertas, y sobre todo la Enana que es una cara dura! jaja